- ventana
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- marea
- Con una carrera tan pequeña la roca de entrada queda a la misma cota a cualquier hora. En Gabicce Monte nadie programa la salida por la marea, y hace bien. El agua que te empuja hacia el nordeste, es decir hacia fuera, es la señal para salir. La sobreelevación empujada por Grecale puede subir el nivel más que la propia marea.
- abrigo
- En una bahía así el abrigo son unas pocas decenas de metros, pegados a la punta de barlovento y no en el centro del arco, y con Grecale duro ni eso. La abertura al nordeste es ancha: aquí no hace falta un temporal cerca, basta con mar de fondo de ese sector. Cuando entra la ola, toda la franja costera, de 490 m de ancho aquí, se levanta y la visibilidad cae. Con el viento del suroeste a la espalda se trabaja; con la ola del nordeste de cara se mira y uno se vuelve a casa.
- condiciones
- Con la franja de los cinco metros a 490 m y poco más, el día lo decide enteramente la visibilidad. Aquí el perfil del fondo es el único dato seguro, y vale la pena leerlo antes de entrar. En Gabicce Monte los días buenos son pocos y hay que cogerlos cuando salen. Con sol alto la roca se lee; con cielo cubierto toca trabajar más cerca.
- peligro
- Con Grecale en la boca de la bahía el agua sale por el centro y vuelve por los lados: tenlo presente a la vuelta. La señal tiene que seguirte también cuando trabajas a 1300 m de la orilla: 50 m desde su vertical son el máximo legal. Calcula la vuelta contando ya con el cansancio. A 40 m de la orilla ninguna emergencia se resuelve sola: sal a la primera señal.
- acceso
- Los primeros 490 m son los más turbios, y después el fondo empieza a leerse. En Gabicce Monte la entrada del fondo de la cala es la que mejor aguanta incluso con mar formada. Un acceso cómodo con mar plana puede ser impracticable media hora después. Cuenta los 490 m que te separan de la isóbata de cinco metros: son la medida de la vuelta.
Manchas rocosas bajo el farallón de San Bartolo; visibilidad limitada, para buen tiempo.
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