- ventana
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- marea
- Vale la pena distinguir entre marea de verdad y sobreelevación por viento: la segunda se ve, la primera casi nunca. No hay ventana de marea que esperar: se entra cuando la mar lo permite. Con Grecale duro el agua se acumula junto a la costa y desagua de lado. Si notas corriente, valora la vuelta antes de alejarte.
- abrigo
- En un tramo recto todo lo que entra en el sector llega sin filtro, y la mar se lee desde tierra en dos minutos. El mar abierto queda hacia el nordeste: con Grecale la ola trabaja de frente sobre la entrada, mientras que del suroeste se queda uno a sotavento de la tierra. En Lerici-Tellaro en este tramo manda más el parte de oleaje que el de viento. En solitario cuenta doble: ningún abrigo vale un regreso incierto.
- condiciones
- Sobre un fondo bajo y tendido cuenta la estructura y no la profundidad. El primer tramo es casi siempre el peor: se cruza y se juzga después. En Lerici-Tellaro los días buenos son pocos y hay que cogerlos cuando salen. Ya a 680 m de la orilla se sabe si vale la pena seguir.
- peligro
- La ley exige la señal a la vista y un radio máximo de 50 m: es además lo único que te hace visible para quien navega. En costa recta la corriente paralela a la orilla te desplaza sin que te des cuenta. Con Grecale arreciando el margen se gasta sin que te des cuenta. La vuelta desde 680 m de la orilla es más larga de lo que parece cuando estás cansado.
- acceso
- En un tramo recto la entrada no es un punto sino una elección entre muchos. La marca está a unos 10 m de la línea de costa: el agua útil empieza prácticamente bajo la orilla. En Lerici-Tellaro la vuelta se planifica sobre el oleaje de la tarde, no sobre el de la mañana. Un acceso cómodo con mar plana puede ser impracticable media hora después.
Archipiélago de espolones, cuevas 'Le Nere'; abrigado por las colinas al E, abierto a Libeccio/Sirocco.
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