- ventana
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- marea
- En Moneglia-Framura el ciclo de marea se nota en el hilo de corriente y no en el nivel del agua. El nivel se mueve unos pocos centímetros y no abre ni cierra ningún paso. Con Libeccio arreciando la corriente de costa aumenta antes que el oleaje. La línea de los diez metros, a 830 m de la orilla, no se mueve con el nivel: se mueve con el oleaje.
- abrigo
- El canal entre el bajo y la costa es la parte que se calma primero y la que se vuelve incómoda la última. Con una exposición de 235° el sector incómodo va del sur al oeste, y fuera de ahí la jornada suele salvarse. En Moneglia-Framura la diferencia entre un día torcido y uno bueno son cien metros de costa, no una hora de espera. Con el viento del nordeste a la espalda se trabaja; con la ola del suroeste de cara se mira y uno se vuelve a casa.
- condiciones
- Aquí la profundidad no viene sola: hasta 830 m de la orilla se está en diez metros escasos. El agua de fuera llega cuando el viento del nordeste la empuja hacia dentro; con mar de fondo residual se queda fuera durante días. Con Libeccio arreciando la ventana buena se cierra sin avisar. Ya a 830 m de la orilla se sabe si vale la pena seguir.
- peligro
- En el litoral de Moneglia-Framura las mismas reglas nacionales valen sin descuentos: apnea, luz de día y señal a la vista. Alrededor de un islote la vuelta a la orilla es siempre más larga de lo que parece desde fuera. A 70 m de la orilla ninguna emergencia se resuelve sola: sal a la primera señal. El síncope no avisa, y los márgenes se acortan cuando estás cansado.
- acceso
- La travesía hasta la estructura es la parte expuesta de la jornada. Entre la costa y el punto hay 70 m de agua, que hay que contar dos veces, a la ida y a la vuelta. Fíjate mentalmente una referencia en tierra: desde fuera la costa cambia de cara. Saca lo que metes, y también lo que encuentres.
Flancos rocosos de la bahía; mantenerse al oeste, el AMP Cinque Terre empieza en Punta Mesco.
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