- ventana
- Del ocaso al orto la pesca submarina está prohibida (DPR 1639/1968, art. 129): la ventana es enteramente diurna. El horario aquí no lo decide la comodidad sino la ley: del orto al ocaso y nada más. Llevar la documentación encima no cuesta nada y lo resuelve todo. Las boyas de balizamiento de las playas son una referencia legal, no una sugerencia.
- marea
- La carrera típica de este tramo está entre los veinte y los cuarenta centímetros: no abre pasos ni los cierra. En el Mediterráneo la marea no es el dato que decide la jornada, y más vale saberlo antes de ponerse a buscar tablas. No esperes la marea buena: espera la mar buena. El mejor momento es aquel en que la mar está plana, no el que pone la tabla.
- abrigo
- Un cabo nunca está abrigado por los dos lados a la vez: hay una cara que recibe y otra que queda a resguardo, y la jornada la decide cuál de las dos mira al mar del momento. La orilla frente a la marca mira hacia el suroeste, unos 246°, así que todo lo que llega de ese sector entra sin obstáculos. El abrigo se comprueba en el agua y no en la carta: los primeros cincuenta metros ya dicen cómo será el resto. Un tramo abrigado no es un tramo seguro: solo cambia qué riesgo tienes delante.
- condiciones
- El fondo cae enseguida: la isóbata de 10 m corre a unos 170 m de la orilla y la de 20 m a 190 m. El día bueno aquí no lo hace la profundidad sino el agua: si se ve, se trabaja incluso a cinco metros. Si el agua empeora mientras estás fuera, vuelve hacia tierra y no a lo largo de la costa. El viento de tierra limpia y el de mar enturbia: vale aquí como en toda la costa.
- peligro
- La señal en superficie es obligatoria: boya con bandera roja de banda diagonal blanca, visible a 300 m, y no puedes alejarte más de 50 m de su vertical. En un cabo el riesgo no es la profundidad sino la ola que dobla la esquina sin avisar. Una jornada que se deja nunca es un error. El calambre llega en el peor momento: sal antes de necesitarlo.
- acceso
- El acceso en un cabo es casi siempre a pie sobre la roca: corto pero incómodo, con piedra suelta hasta el agua misma. La marca está a unos 40 m de la línea de costa: el agua útil empieza prácticamente bajo la orilla. No dejes el equipo donde la ola pueda llevárselo. El último tramo hacia tierra, 40 m, se hace siempre con menos aire del que uno pensaba.
Cabo rocoso bajo, lajas y posidonia; sargo y dorada, el cabo rompe el mar de fondo de Poniente.
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