- ventana
- Aquí manda el reloj de la playa: a partir de media mañana llegan las lanzaderas desde Sant Antoni, abre el chiringuito y la cala se convierte en otra cosa, así que o entras al amanecer o no entras. En mayo y en octubre está tranquila casi todo el día. De noche, prohibido por ley.
- marea
- Como en el resto de Baleares, la marea aquí no llega a un palmo y no sirve de referencia para nada. El nivel lo mueve el viento: con ponent sostenido el agua se apila dentro de la bahía de Portmany y con levante se retira un poco, y eso se nota más en la orilla de arena que en la roca.
- abrigo
- Metida en la orilla sur de la bahía de Portmany, la cala tiene el pinar y la tierra a la espalda, de modo que los vientos del S y SW pasan por encima y el agua queda quieta. La mar de poniente llega ya rota tras doblar el saliente, pero con viento del N-NE entra dentro y lo estropea.
- condiciones
- El fondo de arena se levanta con nada, así que el trabajo está en los cantos rocosos de los dos extremos y en el borde de la pradera, donde el agua se mantiene clara más tiempo. Con viento del norte metido en la bahía se enturbia todo y no vale la pena; con calma se ve muy bien.
- peligro
- El peligro real es el balizamiento de baño y el trasiego de lanchas: hay que quedarse fuera de la zona marcada, llevar la boya bien alta y no cruzar por delante de los embarcaderos improvisados. La pradera de posidonia está protegida y no se fondea encima. Y la captura no se puede vender.
- acceso
- Se llega en coche por la carretera desde Sant Antoni y se deja arriba, en el aparcamiento del pinar, que en verano se cobra; luego un paseo corto hasta la arena. Lo lógico es entrar por las rocas de cualquiera de los dos extremos, nunca por el medio del balizamiento, y salir por la playa.
Roquedo hacia Cala Bassa; entrada facil, semiabrigado del N, para iniciarse.
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