- ventana
- Los 500 m de las playas frecuentadas se miden desde la orilla, y aquí la orilla está a 40 m de la marca: en temporada de baño haz la cuenta antes de entrar. Con Ponente previsto la ventana útil se acorta sola, mucho antes del ocaso. Las ordenanzas están en la web de la Capitanía competente. El viento de la tarde cierra a menudo la jornada antes que la luz.
- marea
- Entre la orilla y los cinco metros de fondo hay 580 m, y ninguna marea mueve esa línea de forma apreciable. El oleaje del oeste mueve más agua en diez minutos que la marea en seis horas. En Capo Vaticano las corrientes locales dependen más del perfil del fondo que de la hora. Si la corriente supera tu paso tranquilo, ya es demasiada.
- abrigo
- La costa aquí corre NE–SO y abre hacia el oeste: eso es lo que decide qué parte hay que mirar. Con Ponente las rocas sueltas rompen la ola pero la devuelven revuelta, y esa mar cruzada cansa más que un oleaje limpio. En Capo Vaticano vale la regla de siempre: se mira la mar diez minutos y luego se decide. Un metro de mar de fondo del oeste vale más que dos metros de ola corta levantada cerca de costa.
- condiciones
- La franja útil queda entre los 530 m de los diez metros y los 1000 m de los veinte: en esa banda se trabaja. Con 200 m alcanzados a unos 4300 m de la orilla, el límite del día lo pone el aire y no la distancia. En Capo Vaticano conviene salir con la sensación de haber parado pronto. El agua verde uniforme es trabajable; las vetas blancas son suspensión que no se va.
- peligro
- Con Ponente el paso entre la seca y la costa se convierte en la parte más peligrosa del recorrido. Las redes de enmalle señalizadas se dejan en paz: engancharse en una red en apnea es lo más peligroso de toda la jornada. En Capo Vaticano los cabos flotantes se ven tarde: mira también por encima de ti. Una jornada que se deja nunca es un error.
- acceso
- Con Ponente la travesía hacia la seca hay que pensarla dos veces, porque a la vuelta la tendrás en contra. Con la orilla a 40 m y los cinco metros a 580 m, la franja que hay que cruzar es corta. En Capo Vaticano muchos accesos pasan por propiedad privada: si está señalizado, busca otro. Deja el sitio como lo has encontrado.
Bajo rocoso al largo; mero y dentón, nado largo, solo en calma.
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