- ventana
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- marea
- Con una carrera tan pequeña la roca de entrada queda a la misma cota a cualquier hora. Si algo cambia el nivel en Bagnara Calabra, son la presión y el viento, no la luna. El recorrido de vuelta, 80 m hasta la franja de cinco metros, se decide antes y no durante. Con Scirocco duro el agua se acumula junto a la costa y desagua de lado.
- abrigo
- Con una exposición de 140° el sector incómodo va del este al sur, y fuera de ahí la jornada suele salvarse. Una ensenada cerrada entre dos puntas aguanta mientras la mar entra de través; de proa no aguanta nada. En Bagnara Calabra quien entra primero comprueba, quien entra por costumbre se fía de ayer. Los 90 m que separan la orilla de los diez metros de fondo dicen cuánta mar hace falta para estropear el día.
- condiciones
- Bastan 200 m de nado para tener veinte metros debajo: la pendiente es fuerte y el fondo se despega pronto. La isóbata de 10 m pasa a unos 90 m de la orilla y es la referencia práctica de esta entrada. En Bagnara Calabra los días buenos son pocos y hay que cogerlos cuando salen. La desembocadura más cercana es lo primero que hay que mirar después de la lluvia.
- peligro
- En Bagnara Calabra, como en toda la costa italiana, la señal en superficie y los 50 m de radio no son negociables. Las calas recogen también lo que trae la mar: redes perdidas y cabos en el fondo. A 30 m de la orilla ninguna emergencia se resuelve sola: sal a la primera señal. Ten presentes los 30 m que te separan de la costa cuando decidas la última bajada.
- acceso
- En Bagnara Calabra la entrada del fondo de la cala es la que mejor aguanta incluso con mar formada. Con la orilla a 30 m y los cinco metros a 80 m, la franja que hay que cruzar es corta. Del punto de entrada a la orilla hay 30 m, y son los metros que más pesan a la vuelta. El último tramo hacia tierra, 30 m, se hace siempre con menos aire del que uno pensaba.
Cala de grava con rápida profundidad; sargo, lubina. Más buceable que Scilla cuando hay corriente.
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