- ventana
- —
- marea
- El nivel se mueve poco: la isóbata de 10 m sigue a 300 m de la orilla a cualquier hora del día. Incluso en sicigia la franja hasta los cinco metros sigue midiendo 280 m: el nivel no cambia el recorrido. En Castro Marina el nivel cambia poco, pero la corriente hacia el este puede notarse en los canales. Programa sobre el oleaje: aquí es el único parámetro que cambia de verdad la jornada.
- abrigo
- Con una exposición de 106° el sector incómodo va del nordeste al sureste, y fuera de ahí la jornada suele salvarse. La bahía funciona como un embudo: con la ola en la boca el agua de dentro se ensucia y sigue sucia aunque caiga el viento. En Castro Marina vale la regla de siempre: se mira la mar diez minutos y luego se decide. Si entras con Levante amainando, cuenta con que la ola dura un día más que el viento.
- condiciones
- La franja de debajo de la orilla es la última en aclarar; la parte limpia empieza donde el fondo se despega. Para tener veinte metros debajo hacen falta unos 580 m de nado, así que conviene entrar ya decidido sobre adónde ir. Ya a 300 m de la orilla se sabe si vale la pena seguir. En Castro Marina los días buenos son pocos y hay que cogerlos cuando salen.
- peligro
- En Castro Marina, como en toda la costa italiana, la señal en superficie y los 50 m de radio no son negociables. Con Levante en la boca de la bahía el agua sale por el centro y vuelve por los lados: tenlo presente a la vuelta. En el mar el número al que llamar es el 1530 de la Guardia Costera. La vuelta desde 300 m de la orilla es más larga de lo que parece cuando estás cansado.
- acceso
- En Castro Marina la entrada del fondo de la cala es la que mejor aguanta incluso con mar formada. El punto está pegado a la orilla, 10 m de la línea de costa, y los diez metros quedan a unos 300 m. Del punto de entrada a la orilla hay 10 m, y son los metros que más pesan a la vuelta. Si un acceso está cerrado, no es una invitación a pasar igualmente.
Cala rocosa con rápida profundidad; lubina, sargo, abierto a E.
Google Maps