- ventana
- Ventana diurna, de sol a sol. El cabo pide verano tardío: de julio a septiembre el agua está más clara y el mar más plano. Ojo además con el calendario, porque de enero a abril el abadejo va sin muerte por veda recreativa, y aquí es una presa habitual en los veriles.
- marea
- Carrera cantábrica plena, de 4,2 a 4,5 m en viva. En un cabo eso se traduce en corriente: la vaciante tira hacia el oeste rodeando la punta y se nota nada más doblarla. Entra con la marea parada y planifica la vuelta antes de que empiece a correr, no a mitad del ciclo.
- abrigo
- Es la punta más septentrional de Asturias y no tiene refugio: el sector 300°-50° le entra de lleno y con el NO de 330° rompe sobre los veriles y sobre el islote de La Erbosa. Solo funciona con anticiclón y viento del sur, de 160° a 210°, y con el mar de fondo ya caído.
- condiciones
- Cuando de verdad se plancha, aquí se ven ocho o diez metros, bastante más que en el fondo de la bahía de Gijón, porque no hay río cerca ni fango. Lo que lo mata es el mar de fondo del norte: dos días de fondo largo y el rebote del cantil llena el agua de partícula y de burbuja.
- peligro
- Sitio serio, y la palabra clave es galerna: en la Cantábrica un día caluroso y quieto puede acabar en un chubasco del NO con viento fuerte en cuestión de minutos, y aquí el regreso a tierra es largo. El cabo está dentro de un espacio protegido, así que revisa los límites vigentes antes de ir.
- acceso
- Se aparca en Verdicio o en Ferrero y se baja andando a la arena; desde ahí queda un buen trecho a nado hasta las peñas del cabo, así que boya siempre y mejor en pareja. No salgas por el cantil del faro bajo ningún concepto: con mar no hay salida practicable, solo por la playa.
Cabo mas septentrional de Asturias; veriles ricos de mero y sargo, muy expuesto, solo mar en calma.
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