- ventana
- Ventana diurna obligatoria por la prohibición nocturna nacional. En verano llega mucha gente a la playa desde media mañana, así que temprano es lo suyo; en septiembre y octubre está vacía y el agua sigue templada. En Asturias no hay restricción de días laborables.
- marea
- Aquí la marea es el espectáculo y también el problema: con cuatro metros y medio de carrera, en bajamar viva se camina bajo los arcos con los pies secos y en pleamar esos mismos arcos van llenos de agua y de ola. Nunca te metas dentro de un arco con la marea subiendo.
- abrigo
- Cala encajada entre paredes de caliza al oeste de Llanes: los arcos y los farallones de fuera cortan bastante del NE, pero el NO de 330° entra por la boca y llena la cala de rompiente. Con viento del sur, de 150° a 210°, sale de tierra y por dentro queda como una balsa.
- condiciones
- Cuando entra limpio, entre los arcos y los bloques de fuera se ven seis o siete metros. Dos cosas lo estropean: el río que desemboca en la propia playa, que tras las lluvias baja pardo y deja una capa dulce en superficie, y el fondo del norte, que remueve la arena de la boca.
- peligro
- El río desemboca en la propia playa y el Decreto 25/2006 cierra las desembocaduras además de 500 m alrededor de las zonas de baño; ninguna de esas dos líneas está trazada en el mapa, así que aquí toca ser prudente. Dentro de las cuevas la ola que entra empuja contra la roca viva.
- acceso
- Se llega en coche hasta el mismo aparcamiento de la cala, bajando desde Nueva; es el acceso más cómodo de toda esta costa. Entra por la arena junto al cauce y nada hacia fuera pasando los farallones. Con mar, la salida es solo por la arena, nunca por las repisas de los arcos.
Roquedo con arcos y cuevas; fondos ricos, solo con mar en calma.
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